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¿MIEDO AL FUTURO?

Escrito por:

Msc. Daniel Montenegro
Profesor de guión en la carrera de Diseño Multimedia

Según la visión distópica de Ridley Scott en su película de culto Blade Runner 1 , en noviembre del año 2019 nuestras ciudades ya deberían estar habitadas por replicantes, una especie de eficientes robots con cualidades, tanto físicas como emocionales, idénticas a los seres humanos. En ese universo oscuro y preapocalíptico basado en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 2 de Philip K. Dick, los androides, potencialmente pueden volverse autosuficientes y autónomos, pudiendo prescindir de sus creadores y poniendo en riesgo la existencia misma de nuestra especie.

Proyectar el futuro, predecirlo, imaginarlo, es una de las tareas que más han ocupado a nuestra cultura desde su constitución como tal. Sin embargo, con la explosión de la Revolución Industrial, allá por el siglo XVIII, ese futuro que imaginamos, casi siempre sitúa los avances tecnológicos como factor central del relato. Desde entonces nuestra relación con la tecnología ha sido conflictiva. En la novela 1984 3 de George Orwell, el Ministerio de la Verdad utiliza cámaras para vigilar a cada habitante, en el cortometraje Viaje a la Luna 4 de Georges Méliès, aristócratas franceses llegan a la luna en un cohete de cañón para encontrarse con extraterrestres caníbales y en Metrópolis 5 de Fritz Lang, un robot condena a los obreros a vivir en el gueto de una megalópolis. Aunque no siempre las narraciones predicen el cataclismo y el fin del mundo como lo conocemos, sí es la tendencia.

Uno de los elementos medulares en la obra de Sigmund Freud, es algo a lo que él llamó angst vor etwas, cuya traducción es el miedo a algo. Ese miedo, nos dice no solo el autor austríaco sino las ciencias sociales modernas, son uno de los principales, sino el más importante móvil del comportamiento humano. El futuro y las tecnologías que con él vengan, ciertamente son una amenaza que nos podría generar ese miedo en el que Freud basó El Porvenir de una Ilusión 6 . Si por el un lado ansiamos maravillarnos con las novedades que los gigantes de la tecnología de primer mundo nos ofrecen cada verano, por el otro, endosamos a esas innovaciones algunas de las batallas éticas más complejas del mundo contemporáneo.

Evadir la problemática de nuestra relación con las nuevas tecnologías no solo es irresponsable, sino que efectivamente podría llevarnos al caos. En la era del internet, donde la información cotiza al alza, cualquier ciudadano puede encontrar qué se está haciendo en términos de desarrollo tecnológico pero, además, quién lo ejecuta. Y son precisamente aquellas nuevas generaciones, los llamados millenials y centennials, sobre las que tantos prejuicios pesan, quienes deberán moldear ese futuro plagado de pantallas, si es que no se inventan algo, para lo que todavía no existe nombre, que las sustituyan.

Según el estudio New Kids On The Block. Millennials & Centennials Primer del Bank of America Merrill Lynch, a 2020, los millennials y centennials representarán el 59% de la población mundial, y para 2025 manejarán el 47% de todos los recursos económicos. Este grupo etario es, casi en su totalidad, nativo digital. Crecieron rodeados de tecnología y no conciben un mundo sin ella.

Los conceptos de privacidad, economía, trabajo, familia y relaciones sociales que manejan son muy distantes a los que primaron en la última década del siglo XX, en gran medida por las condiciones prácticas en las que viven, donde la comunicación ya no es limitada por el espacio, o donde pueden acceder a una biblioteca infinita de información actualizada al segundo y compartirla.

Desde luego, las formas de entender la vida y el mundo vienen con las nuevas generaciones son motivo de preocupación, e incluso, de alarma en quienes se formaron en otras circunstancias. Siendo millenials y centennials quienes tienen el futuro en sus manos, conviene entender sus dinámicas y desmontar ciertos mitos que pesan sobre ellos y sobre la tecnología que usan.

Aunque el imaginario popular asume a los millennials y centennials como un grupo carente de disciplina y de hábitos de estudio, una investigación reciente de la Editorial The Expert 7 , detectó que los millennials en los Estados Unidos acuden más a bibliotecas públicas que cualquier otra generación. El estudio, por su parte, sugiere que los millennials leen más que sus padres y que cualquier otro grupo de edad. Además, las nuevas generaciones acceden a más noticias, mismas que prefieren leer de diversas fuentes, a diferencia de sus padres, que prefieren verlas en televisión.

Sumado a unos hábitos de lectura superiores, el uso de los videojuegos estaría mejorando las capacidades cognitivas en los usuarios. En 2015, una investigación experimental publicada en The Journal of Neuroscience 8 , determinó que los jugadores de Mario Bros 3D, mejoraron su capacidad cognitiva y memoria después de terminar el juego. Así mismo, una publicación de la American Pain Society 9 , verificó que los juegos de realidad virtual ayudan a mitigar la ansiedad o el dolor causados por enfermedades crónicas.

A nivel pedagógico, las nuevas plataformas han permitido construir un entorno de aprendizaje que involucra a todos los actores, habilitando relaciones horizontales entre maestros y alumnos, y abriendo más posibilidades de seguimiento de los procesos. Como resultado, se ha creado un ambiente multidisciplinar y una experiencia educativa integral, con una planificación precisa y un enfoque más humanista.

Los beneficios de los avances científicos en las condiciones de vida de nuestra sociedad son innumerables e inocultables, y evidentemente necesitan seguir siendo impulsados. Por supuesto, tampoco podemos ignorar las distorsiones y peligros potenciales del mal uso de las nuevas herramientas a nuestra disposición. Cabe entonces preguntarse, ¿Qué rol juegan y cómo se adaptan las instituciones de Educación Superior a estas nuevas realidades?.

La Metro, consciente del desafío en esta hora crítica para el futuro del planeta, actúa como un espacio de convergencia y reflexión. Para la carrera de Diseño Multimedia, el uso de las nuevas tecnologías es de carácter prioritario. Promovemos su uso creativo, ya sea para inventar aplicaciones, videojuegos, realidad aumentada o contenidos audiovisuales. Queremos que los millennials y centennials que nos habitan, con sus virtudes y carencias, den a luz tantas ideas como les sean posibles. Somos, sencillamente, un trampolín para que esos sueños se concreten.

Sin embargo, no podemos relegarnos a ser proveedores de información, de teoría y de técnica. No podemos tratar a nuestros alumnos como meros consumidores. Es nuestro deber, y nuestro orgullo, ser un ágora para debatir y entender el futuro que queremos y que merecemos.

Aunque las conversaciones que se dan en nuestras aulas con frecuencia recurren a esos escenarios apocalípticos comunes en el cine, la literatura, los juegos de video y las noticias, también, al abordar y reflexionar los diversos conflictos que nos aquejan como sociedad y como individuos que la componen, hemos sido testigos del nacimiento de ideas que nos permiten imaginar un porvenir alentador.

Desde producciones audiovisuales de educación financiera, hasta aplicaciones móviles para mejorar las capacidades cognitivas de pacientes iniciales de alzheimer, pasando por videojuegos para la enseñanza de Historia del Ecuador en escuelas y colegios, las creaciones de los alumnos de Diseño Multimedia de la Metro, son resultado de ese perfecto equilibrio entre la inspiración y responsabilidad.

Junto, profesores y estudiantes, con errores y aciertos, diagramamos sobre la marcha y con las urgencias propias del tiempo que nos tocó, un camino que hará a las nuevas tecnologías parte de la solución y no del problema.

Aquel miedo del que Freud hablaba, y que se hacía carne en los androides de Blade Runner, que se supone nos reemplazarían y aniquilarían justo por estas fechas, puede ser sustituido por el optimismo que nos transmiten los alumnos todos los días en las aulas y laboratorios. En Diseño Multimedia de La Metro, afortunadamente, vemos el futuro, y nuestra relación con las nuevas tecnologías, con esperanza. Talvez, desde nuestras aulas, también surjan relatos desde donde la tendencia de pensar un mañana oscuro, se revierta.

Blade Runner (Ridley Scott, 1982)

Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, (Bogotá: Ediciones Cátedra, 2015)

George Orwell, 1984 (Barcelona: Salvat Editores, 1980)

Viaje a la luna (Georges Méliès, 1902)

Metrópolis (Fritz Lang, 1927)

Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión, (Buenos Aires: Amarrortu Editores, 2016)

Brendan Brown, The surprising Reading habits of millenials (Recuperado de https://experteditor.com.au/blog/infographic-surprising-reading-habits-millennials/, 2019)

Craig E.L. Stark, Virtual Environmental Enrichment through Video Games Improves Hippocampal-Associated Memory (Recuperado de https://www.jneurosci.org/content/35/49/16116, 2015)

American Pain Society, Video games and virtual reality proven helpful as pain relievers (Recuperado de https://cacm.acm.org/news/89918-video-games-and-virtual-reality-proven-helpful-as-pain-relievers/fulltext, 2010)

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